Páginas

Tinta

Y con mi pluma rasgo el papel, la tinta fluye y mis palabras hieren.

miércoles, 18 de abril de 2012

Memories~ Cap: 1

- ¡Que no pienso ir! - grité roja por el enfado.
- ¡Si que irás porque lo digo yo y no hay mas que hablar, señorita!-  me respondió mamá en voz de grito. Estábamos realmente enfadadas la una con la otra. Yo apretaba los puños y miraba fieramente a mi madre desde el pie de las escaleras.
- ¡Haré lo que me de la gana!- grité al final y subí corriendo las escaleras. Iba dando zapatazos por el pasillo de la segunda planta. Al final entré en mi habitación y di un portazo. Me tendí en la cama para a ver si se me pasaba el enfado. Llevaba puesto un vestido blanco de verano encima del bikini, miré al rincón y allí estaba mi mochila que había preparado la noche anterior para mi excursión a la piscina. Entonces decidí que no me podía quedar allí, me levanté y recogí la mochila. Pasé por el espejo de camino a la puerta y me paré a observarme. Siempre había sido igual, alta, morena, de pelo castaño y ojos verdosos. Así era Nicole Farrisong, la de siempre. Bajé las escaleras y no miré a mamá cuando pase por su lado en el jardín, simplemente abrí la verja y me eché a andar. No tenía rumbo, me limitaba a seguir el camino. Iba pensando en la discusión con mamá, me había enfadado con ella porque me intentaba convencer de que vaya al cumpleaños de su novio Hall. Hall es el hombre mas hipócrita que he visto en toda mi vida: trata mal a mi madre, la tiene como esclava y está todo el día sentado en su sillón de masaje. Yo odiaba a Hall y nunca quería estar con él, por eso, cuando mamá vino a convencerme no puede evitar enfadarme. Me di cuenta de que ya había caminado bastante y que no sabía adonde iba, me paré y observé donde estaba. Del camino partía un sendero que se perdía entre los arboles. Tuve una  sensación  de deja vu porque me daba la impresión de que había ido por allí antes. No tenía ganas de ir a la piscina, la curiosidad me embargaba. Finalmente decidí probar suerte y eché a andar por ese añorable sendero. Los árboles lo rodeaban dejándolo a la sombra. Pronto el sendero desembocó en un arroyo que corría por allí. El agua era cristalina y fresca como un diamante. Abrí la mochila y saqué la toalla, me saqué el vestido y metí los pies, las piernas, la cintura  y finalmente, me metí entera. El agua me despertó por completo y entonces recordé porque me sonaba este camino. Antes de que papá muriera veníamos aquí todos los miércoles y pasábamos el día bañandonos y comiendo sandía. Sonreí melancólicamente y volví a sumirme en mis pensamientos

No hay comentarios:

Publicar un comentario