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Tinta

Y con mi pluma rasgo el papel, la tinta fluye y mis palabras hieren.

martes, 15 de mayo de 2012

SilverHeart Cap: 2







El hecho es que, sigo sumida en mis pensamientos y aun no he llegado a casa. Mierda. Sigo pedaleando y no se adónde he llegado a parar. Es una bonita y ancha calle, rodeada de arboles y flores. Mi corazón da un vuelvo. Aquella calle es donde jugaba con Neah.
Neah.
Aquel día me viene a la cabeza al instante.
<< Había llovido y la calle estaba empapada. Yo corría sin mirar atrás. Me estaban persiguiendo. No sabía el porque, solo avanzaba...
Llegué a la calle y al mirar atrás vi que no estaban. Suspiré aliviada, los había despistado.
- Hey Zoe ¿Por qué vienes tan corriendo? - me dijo alguien. Alcé los ojos y vi a un chico alto y esbelto, su pelo negro y lacio le caía por la frente. El movió la cabeza para apartárselo de sus ojos que eran marrones como el caramelo y estaban enmarcados por unas largas pestañas. En sus mejillas rosadas se formaban hoyuelos al dirigirme una gran sonrisa. El corazón se me desbocó. Era neah. 
Neah.
Cada vez que pienso en el me convenzo más y más que no me merecía su amistad. Aparte de porque era una gran persona, porque si un día hubiéramos llegado a ser pareja nunca me hubiera podido poner a su altura respecto al físico. Mi pelo era lacio, me llegaba por los hombros y siempre los llevaba peinados con una raya al lado, mis ojos eran grandes y color lila. Por alguna extraña razón eran así. Y aparte, nunca me he sentido contenta con mi sonrisa. Siempre me decían que era linda. Nunca les he creído. Ah, me estoy desviando del tema. Retomo el recuerdo de mi mente.
<< - M-me persiguen, Neah - dije jadeando. El hizo una mueca.
- ¿Quiénes? - dijo enfurecido. 
- N-no lo se, dos hombres... Estoy asustada - respondí.
- Si no fueras tan linda y supieras pelear tal vez podrías defenderte por ti misma - dijo observandome. Yo rehuí su mirada. Estaba sonrojada, aunque sabía que lo de linda no lo decía como un alago me daba vergüenza. Escuchamos unos gritos cercanos.
- ¡Son ellos! - dije asustada - Vámonos Neah. No son buena gente.
- ¿Porque huir si podemos defendernos? - dijo mirándome fijamente. Yo le mantuve la mirada, estaba loco.
- Neah... - dije en un susurro - A veces, hasta el mas bravo de los guerreros tiene que esconderse detrás de su escudo.
Se me quedó mirando, incrédulo ante mis palabras.
- Vete, yo me quedo. Si huyes nunca te dejaran en paz - me respondió.
- Neah, hazlo por mí.
- No - secundó - vete. ¡Ya!
Nunca me había gritado así. Neah apenas sonreía cuando tenía gente alrededor. Solo cuando yo estaba junto a él. Y eso era la mayor parte de mi tiempo. Pues yo lo amaba.
Empecé a correr y lo dejé de allí. "Estúpida, estúpida. Vuelve" me decía a mi misma. Me escondí detrás de unos arboles y escuché. Silencio. Voces. Más voces. Un estruendo enorme. Empecé a correr de nuevo. Al cabo de unos días sin noticias de Neah ni nada. Mi madre vino a decirme que Neah no iba a volver. Se había ido de mi vida para siempre.
Me doy cuenta de que estoy llorando. Me seco las lágrimas como puedo y sigo caminando. Así perdí al segundo hombre de mi vida. El primero fue papá, que nunca lo llegué a conocer y luego... Luego Neah, la persona que hacía que mi corazón resonase como un bombo. El hecho es que, aun sigo buscando a Neah. No he asumido su ida. Sigo perdidamente enamorada de el. Sus palabras resuenan en mi cabeza "Si huyes nunca te dejaran en paz" así fue, también, como decidí no huir jamás, pase lo que pase. Enfrentarme al destino cuando me toque y no huir de él. Tal vez mi destino era acabar en el lugar de Neah aquella noche hace dos años. Mamá me apuntó a clases de esgrima y kárate. Tiré a la basura mi fachada de linda eso ya no me definía. Era una luchadora en su honor.
Seguí peladeando hacía casa aunque iba medio a ciegas porque las lágrimas me empañaban la mirada...

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