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Tinta

Y con mi pluma rasgo el papel, la tinta fluye y mis palabras hieren.

lunes, 29 de octubre de 2012

Apaisement 1; Aquella melodía de piano.



El ruido del despertador me sacó de mi tan logrado sueño. Enfadada, salí de la cama y me metí directamente en la ducha. Procuré no mirarme al espejo, prefería no asustarme. Hacía varias noches que no lograba dormir y, ahora que lo había logrado, el maldito despertador había acabado con él. Tan implacable e insensiblemente. Me recogí mi melena rubia con una coleta y busqué una sudadera que fuera a juego con mis vaqueros favoritos. Acabé eligiendo una color morado oscuro. Me calzé las Vans y, subiendome la capucha, salí hacia la casa de Morgan. Al llegar, él estaba sentado en los escalones de la puerta de su casa.
- Hola H - me dijo, nada más verme -. Veo que hoy vas... Como siempre.
Yo le fruncí el ceño.
- Déjame en paz, así estoy bien.
- Lo que tú digas - sentenció, y se echó a caminar.
Morgan siempre me había regañado cuando intentaba esconderme a pesar de, como él decía, ser guapa.
- No puedo creer que aun sigas con eso - dije yo, de mala manera.
- Es estúpido - respondió él -. Eres una rubia de ojos azules. Y aun así te escondes detrás de capuchas y sudaderas enormes. Heaven, aquí nadie te va a tratar como te trataron allí.
- Y tú que sabes, además, no eres el más apropiado para hablar - dije yo después de un segundo de silencio. Él se volvió hacia mí y enarcó una ceja, lo que hizo que el piercing que llevaba en ella centelleara un segundo ante los tímidos rayos de sol.
- A quién le importa, yo soy el tirano del instituto. - Dijo, soltando un resoplido. Morgan era un chico bastante guapo, supongo, tenía los ojos de un azul muy parecido al gris, cabello color marrón tierra y era alto. Lo malo de él era que tantas chicas se le habían declarado y él de tal mala manera las había rechazado que se había ganado una reputación de chico rudo e insensible. Además, a veces era bastante grosero. No me acordaba de la última vez que lo vi responder amablemente a alguien que no fuera yo o la gente del skatepark. Aunque yo sabía que Morgan no era así, que se preocupaba mucho por la gente que le importaba. Sobre todo por mí y mi inseguridad. Antes de vivir aquí, en la Ciudad, en mi antiguo instituto era la típica rubia popular y pija. Pero confié en quien no debí confiar y desde entonces nunca quiero mostrarme, perdí la seguridad en mí misma. Antes preferiría ser una don nadie, a ser el motivo de las risas de la gente.
Miré a Morgan de reojo. La verdad es que no me acuerdo en como acabó siendo mi mejor amigo. Supongo que fue porque los dos vivíamos una situación domestica difícil. Su padre siempre trabajaba y nunca estaba con él, como si fuera un extraño en su casa. Su madre murió poco después de que yo me mudara aquí. La razón de por la que mi hermana Angela y yo nos mudamos aquí fue porque yo empecé a pasarlo mal en el instituto y mi padre se volvió a casar. Mi madre nos dijo que nos viniéramos aquí y aquí estoy. Viviendo en una casa de pesadilla, con una mujer a la que llamó mamá pero, aun así no siento como si lo fuera y, por supuestisimo, su novio el idiota. Todo un ambiente familiar, si señor. Así un día conocí a Morgan cuando lo vi haciendo skate. Es el único apoyo que tengo, aparte de mi hermanita Angela. Llegamos a al portón del aparcamiento del instituto. Decenas de adolescentes se arrastraban desde sus coches hasta la puerta del instituto, como si caminaran hacia el mismísimo infierno. Me bajé la capucha, ya que iba contra las normas y noté que alguien tiraba del coletero. Mi pelo cayó en cascada sobre mis hombros y espalda. Me volví hacia Morgan.
- ¿Qué crees que haces y quién te crees que eres para hacerlo? - le espeté, intentando recuperar mi coletero, pero él era más alto que yo y estirando la mano casi no llegaba a alcanzarlo.
- Venga ya así estas mejor. Divinisima de la muerta, tía. - Dijo él imitando la voz de Ginna cuando pasábamos por su lado. Esta lo miro como si fuera a matarlo. Yo suspìré y lo deje estar. Por un día no pasaría nada...


El ruido del timbre que indicaba el fin de las clases me recordaba a el de mi despertador. Recogí mis libros de francés y me dirigí a la puerta pero, en dos segundos, un maromo de metro ochenta me bloqueó la salida y una risita insufrible rompió el silencio. Miré al lado y vi a la pelirroja de la nariz torcida, Lulu, junto a una rubia de bote y bronceado de pega. Me dio asco ver como iba vestida, con una falda cortisima y las tetas tan apretadas que parecía que las llevara en la boca.
- Vaya, así que hoy te has soltado. - dijo Ginna con esa estúpida vocecita suya y note como me asía el pelo con sus manos. Manos de la foca retrasada, como la llamaba Morgan. Miré a Tail a los ojos, desafiandolo a apartarse. Puede que yo fuera insegura de mí misma respecto a mi físico pero sabía defenderme si me veía en peligro.
- ¿Te ha pagado con una mamada, Tail? Porque si es así, que pena. A tanto no llegaré para que me dejéis en paz.
Tail pasó de la sorpresa al aturdimiento y a Lulu se le acabaron las ganas de reír. La mano de Ginna bajo, implacable, arañando mi cara.
- No te atrevas a hablarle así a mi novio. Maldita zorra, ojala te mueras.
Y dicho esto se fueron, dejandome sola. Noté como me palpitaba la herida y las lágrimas cayendo a través de ella. Me subí la capucha y eché a andar por el pasillo. Morgan me esperaba para ir a casa y no quería hacerlo esperar pero, de repente, una melodía de piano me hizo detenerme. Surgía del aula de música, cuya puerta esta entornada. Decidí asomarme a mirar. Dentro un chico de esbelto de cabello negro tocaba el piano de espaldas a la puerta. Justo cuando reconocí la melodía el chico paró y se volvió hacia mí. Me encontré mirando a Shane Olsen a los ojos. Tardé un momento en salir del ensueño que producían aquellos ojos verdes.
- Eeh... Lo siento. Yo... Eeh... - suspiré -, no quería molestarte.
Él enarcó una ceja 
- No te preocupes, ya me iba - respondió, mientras se daba la vuelta y recogía la partitura.
- Oh, está bien - dije y me acerqué un poco más al piano. Me incline un poco sobre su hombro para ver mejor la partitura. - Eso era Claro de Luna ¿verdad?
El se dio la vuelta. Demasiado cerca, demasiado cerca pensé yo y volví a erguirme.
- Vaya, no esperaba que la reconocieras - murmuró, mirándome de arriba y abajo. Supongo que mi apariencia y estilo de vestir decía de mi que solo podría gustarme la musica rap, el rock... Pero nunca una melodía clásica.
- Las apariencias engañan - mascullé en tono enfadado, más para mí que para él pero se dio la vuelta y se me quedo mirando otra vez. Sonrió una vez más y salió por la puerta si decir nada. 
- ¿Que mierda acaba de pasar? - me dije, incrédula. El sonido de Guns N' Roses me sorprendió, era Morgan que me llamaba. No le cogí el teléfono, hoy ya me habían sacado de mi ensueño demasiadas veces.


Con sangre, lágrimas y tinta.
Pandora.

1 comentario:

  1. Hola!!!!!! jaja ya quiero saber como sigue! El primer cap me lo encontre muy interesante pero a esa tal Ginna ya le cogí odio -.- jaja bueno no ODIO pero no me agrada eso es todo :P Que pasa despues?? Publica rapido plisss >.<
    BesoS!!♥

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