Páginas

Tinta

Y con mi pluma rasgo el papel, la tinta fluye y mis palabras hieren.

jueves, 4 de octubre de 2012

SilverHeart cap:23

Las plantas de mis pies descalzos me duelen del continuo roce con el duro suelo del castillo. He perdido ya la cuenta de cuantas puertas hemos atravesado, cuantos pasillos hemos recorrido, cuando Drago le pega una patada a otra puerta y aparecemos en un ancho corredor. Al final de este se encuentra una enorme puerta de roca. En los marcos hay talladas enredaderas de espinas que se retuercen envolviéndolos. Pero la mirada pasa desde la puerta hasta la estatua suspendida encima de la puerta: un ángel de alas desgarbadas y una facción de dolor le surcaba el rostro. Sus manos rodeaban la empuñadura de una espada que se hundía en su pecho.
Silencio. Todos nos hemos quedado mudos. Plaf. Giro la cabeza y veo a Aphrodite de rodillas en el suelo abrazándose con los brazos. Consternada, me acerco a ella pero mueve sus alas envolviéndose en ellas, aisléndose de todos.
- Aphrodite... ¿Qué pasa? - le pregunto con un hilo de voz. Ella tiembla provocando que sus alas se agiten.
- ¿No te has dado cuenta? - su tono ácido me molesta - Mírale la cara. M-mira quién es.
Vuelvo a mirar al ángel de piedra, fijándome aún más. En su rostro se dibujaban unos ojos grandes y, a pesar de ser una estatua, con sensación de ser profundos; unos labios carnosos y una larga cabellera. También caigo de rodillas cuando me doy cuenta de la persona inmortalizada en la estatua.
- Farala - digo en un susurro. Aphrodite asiente lentamente, aunque no es una pregunta -. Pero... No es ella ¿verdad?
Aphrodite niega con la cabeza. Entonces la cólera  se apodera de mi y el rostro de Darina y de Rhayna surca mi mente. Me vuelvo a poner de pie y camino hacia la puerta.
- Acabemos con esto. - digo, y abro la puerta. Ante mi se encuentra una sala enorme mal iluminada. En el centro hay un pozo que brilla con una enigmática luz azul y en el fondo un trono forjado con espadas. Me quedo hipnotizada por la tenue luz del pozo y me acerco a él. Alargo la mano y la hundo en el agua. Ante mi se sucede un montón de imágenes. El rostro de Farala feliz ante un hombre de tez blanquecina y negros cabellos recogidos en una coleta. Sus finos labios también esbozan una sonrisa en su rostro puntiagudo. Luego otra imagen, otra vez Farala, con la misma expresión de dolor que la estatua que lucia la puerta, contemplando a alguien... A un hombre... A mi padre, mientras este cruza El Portal. Un medallón con la foto de alguien. Con la foto de mi madre. Otra vez el hombre, en cólera mientras Farala le da la espalda. Los ojos del hombre oscurecidos por la maldad y el odio. Y por último la estatua de Farala atravesada por la espada. Un dolor me recorre el pecho como si hubiera sido a mi a quien habían atravesado. Grito de dolor mientras me desplomo en el suelo. Kay corre a mi lado.
- ¿Zoe? ¡ZOE! - me grita, pero yo sigo gritando de dolor. Una carcajada fría surca la sala fundiéndose con mis gritos y Kay suplicando mi nombre. Paro de gritar y jadeo, observando como una figura se acercaba a nosotros. Es el hombre que acabo de ver, con su rostro puntiagudo, los labios finos, la tez blanquecina y el pelo negro recogido en una coleta.
- Vaya, vaya, vaya - dice burlándose -. Que conmovedor verte de nuevo, Zoe Webber.
Sus ojos centellean un segundo. El dolor cesa y me quedo en el suelo, intentando recuperar el aire.
- Xanos.
La voz de Aphrodite suena como un cuchillo afilado. Me muevo para mirarla y veo que sus ojos están de color escarlata. Intenta torturarle, pero Xanos no se inmuta para nada.
- No intentes siquiera eso conmigo, ángel. Soy superior a ese juego de niños.
Su mano se alza señalándola ya ahora es ella la que grita de dolor, adoptando la misma posición que adoptó al ver la estatua. Kay y Drago la miran con el horror pintado en el rostro.
- ¿¡QUÉ ESTAS HACIENDO!? - grita Drago. Los ojos de Xanos vuelven a centellear y alza aún mas la mano. Él y Kay caen al suelo retorciéndose de dolor. Miro a Kay, que esta encogido en el suelo con la frente contra la dura piedra, las lágrimas caen de mis ojos. Xanos se vuelve para mirarme.
- Oh, que tierno - dice escupiendo las palabras -. El amor juvenil... Que triste que no vayas a salir de aquí. Nunca.
Sigo contemplando a Kay y el fuego se enciende dentro de mí. Aparto de él la mirada y la dirijo a los fríos ojos de Xanos. 
- Sí. Muy triste. Como lo que te paso a ti, ¿no? - por un segundo creo ver ira en el fondo de esa mirada gélida - Como te dolió aquello, ¿no? Como mataste a mi padre solo porque Farala vio en ti la oscuridad de tu corazón. Porque ella amaba a mi padre y tú a ella. No te correspondía su amor.
Xanos se me queda mirando y baja la mano. Aphrodite, Kay y Drago sueltan resoplidos de alivio. Y se giran para observarnos a Xanos y a mí, frente el uno del otro, sin apartar la mirada. Xanos pasea la mirada hasta el pozo que hay a nuestros pies y que nos separa, para volver a mí luego.
- Veo que lo has visto - yo asiento y el aprieta los finos labios -. Si. Es cierto. Antes yo era de la Corte de Farala. Más que un miembro cualquiera, me tenía aprecio y yo a ella también. Pero - su tono de voz se vuelve más duro - cuando aquel maldito elfo vino de Portador y Farala lo vio... Quedo prendida de él al instante. Pero él era tan idiota que no podía ver lo obvio, solo tenia ojos para la humana con la que se reunía a escondida. Cuando tu madre quedo embarazada de ti Farala cayó en una gran depresión - ahora no hablaba con dureza, si no que su voz se mantenía en un susurro -. Intenté convencerla que se olvidara de él. Le dije que le amaba. Pero ella me dijo que no. Se enfadó conmigo y no tuvo piedad, dijo que nunca amaría a un corazón lleno de maldad. Pero, ¿sabes que? - me callo esperando la respuesta. El se lleva la mano a un bolsillo de su abrigo y saca algo pequeño de color plata. El Corazón. - ¡Que si yo no tengo su corazón , nadie lo tendrá! Farala rompió mi corazón. El día que maté a tu padre logré resquebrajarlo ¡Y ahora he conteguido robarlo!
Y lanza una carcajada escalofriante. Kay y Drago se alzan del suelo y dan unos cuantos pasos hacia Xanos. Noto la cabeza pesada, como si alguien estuviera poniendo todo su empeño en estar presente. Evelyn. 
Even... Pienso. Vete, no debes estar aquí.
Vaya... Me descubriste. Piensa ella con un tono agrio.
Me distraes. 
Que pena... Estoy memorizando el camino hacia donde estáis, hemos acabado con las criaturas. Os ayudaremos.
  Asiento mentalmente. Por favor no tard-
Pero no llego a terminar la frase pues Drago se lanza hacia Xanos desenfundando la espada. Pero Xanos es más rápido que él y alza la mano. Drago grita de dolor y la espada se le resbala de la mano; Xanos sigue, implacable, y se mueve a su lado... Saca algo de su bolsillo, una aguja largísima y afilada, del grosor del meñique. Con un movimiento de mano se la hunde entera en las costillas. Drago escupe sangre y se desploma en el suelo. Grito. Un grito desgarrador en el que también puedo oír la voz de Evelyn que ha presenciado todo desde mis pensamientos. Las lágrimas vuelven a brotar. ¿Esta muerto? Su pecho sigue agitándose, cada vez menos. Oigo el eco de las zancadas de Evelyn corriendo hacia aquí en mi mente. 

La sangre mancha el suelo y el fuego inunda mi cuerpo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario