Páginas

Tinta

Y con mi pluma rasgo el papel, la tinta fluye y mis palabras hieren.

jueves, 7 de febrero de 2013

Apaisement 4; La justicia por mi mano.


Durante los tres días siguientes evité el pasillo que llevaba a el aula de música. A veces escuchaba el sonido de un piano, pero me obligaba a mover las piernas y escapar de allí, por mucho que me constara. Y aunque la mitad de mi cerebro me decía que me alejara de allí no podía negar que otra mitad quería volver a mirar aquellos ojos verdes.
- Heaven, ¿me has escuchado? - la voz de Morgan cortó el hilo de mis pensamientos. Aparté la mirada de el corredor que llevaba a el aula y miré a Morgan, que me escrutaba el rostro con el ceño fruncido.
- Umh, ¿Qué decías? - murmuré, él puso los ojos en blanco y siguió andando, sin decirme que es lo que me estaba contando. Eché una última ojeada al pasillo y lo seguí.
Al terminar el instituto volví a casa para recoger a Angela y llevarla a su clase de danza. Por el camino me iba fijando en los escaparates. No en lo que exponían, si no en nuestros reflejos. Angela, tan delicada cogida a mi mano escrutando la cara de las personas a nuestro lado y vestida con la malla color rosa que siempre llevaba a clase de baile. Y luego yo, alta y delgada, con la misma sudadera que llevé hoy al instituto y con la capucha subida sobre la gorra de visera plana que había decidido ponerme también. Yo no iba mirando al frente, miraba al suelo. Ya lo hacía insconcientemente, una costumbre. Llegamos al pabellón donde se hacían las clases.
- Estaré en el parque de skate. Ve allí cuando acabes - le dije, en lengua de signos. Ella asintió y se fue corriendo hacia las puertas, trotando como un corderillo. Me di la vuelta y caminé hacia el parque, que estaba justamente enfrente del pabellón y vi a Morgan sentado en lo alto de una rampa de skate con Naza y a Jason hacer trucos con la tabla. Naza y Jason me caían bastante bien, eran muy amigables y simpáticos, siempre haciendo reír a los demás, haciéndoles sentir bien. Todos en los que era habitual ir al skate park formábamos algo así como una familia. Desgraciadamente ninguno iba a mi instituto, por lo tanto Morgan seguía siendo mi único apoyo allí.
- Hey, H, ¿que tal? - me dijo Naza, al verme. Su piel color chocolate estaba perlada por el sudor.
- Bien - respondí, sonriendo. Pasamos el rato siguiente riendo y haciendo un poco el tonto hasta que vi como los niños salían de su clase y a Angela venir hacia mí.
- Bueno pues me voy, ya hablaremos...- la última palabra se convirtió en un susurro pues los ojos de todos estaban puestos en algo a mi espalda.
- ¿Qué hacen los pijos aquí? - masculló Morgan. "Los pijos". Así era como Morgan llamaba a veces a Tail, Alec, Lulu, etc y a los adinerados del insti. Me giré, deseando no verle. Y maldita fue mi suerte. Allí estaba, junto con Tail y Alec. Tenía el pelo alborotado, seguramente había estado haciendo deporte en las pistas de mas abajo, que utilizaban cuando no podían coger las del instituto.
- ¿Habeis venido a las clases de baile, señoritas? ¡PUES ACABAN DE TERMINAR! - gritó Naza, todo el grupo se echó a reír y más cuando Alec y Tail nos echaron una mirada asesina. Agarré a Angela de la mano y me eché a andar rápido, pensando que aí no habría punto de encuentro entre nuestros caminos. Pero yo me acercaba cada vez más a ellos. Tail ralentizó el paso y luego lo aceleró cuando pasé a su lado, igualando el mio y caminando a mi lado.
- Vaya, vaya - dijo pesadamente. - Así que esta es tu hermana la sordita.
Me tensé inmediatamente. Yo soportaba las burlas hacia mí, pero no hacia Angela. Era de cobardes enfrentarse a una niña sorda de 7 años. La sangre me hervía en las venas.
- ¿Sabes, niñita? - siguió Tail. - En realidad, tienes suerte.
- Tail, para. - oí a mi espalda, era Alec que caminaba detrás de mí, junto a Shane, quien seguía en silencio. 
- No, debe saberlo. - continuó Tail. ¿Es que no pararía? Yo seguia temblando de ira. Él sonrió repugnantemente y tomó a Angela del mentón - Tienes suerte de que nunca vayas a oír las mierdas que se oyen sobre tu fam...
En ese momento mi puño conectó con su mandíbula y caí con él al suelo. Tail gritó, más de sorpresa que de otra cosa e intentó apartarme, golpeandome la cara. En ese momento sentí dos manos que me levantaban, separándome de él. Pataleé intentando zafarme. Quería destruirle, matarle aquí mismo.
- ¡HIJO DE PUTA! - grité a pleno pulmón. Era consciente de que todo el parque estaba pendiente de mí. Vi a Morgan y a los chicos llegar corriendo alarmados. - ¡NO TOQUES A MI HERMANA, CABRÓN! ¡NO CON ESAS MANOS! ¡HIJO DE PUTA! 
- H, H, cálmate. - me decía Morgan mientras cogía a Angela en brazos. Suspiré tranquila, al menos ella ya estaba con él.
- Sueltame. - dije a Shane, que era quien me había mantenido cogida todo este tiempo. Él obedeció al instante.
- Morgan, lleva a Angela a casa. - le dije y cuando él me miro preocupado añadí: - Por favor.
Eché a andar, intentando no llorar. Ahora que se me había pasado el subidón de adrenalina me dolía la mano y era consciente que el golpe de Tail se me estaba inchando.
- Yo iré con ella. - escuché decir a alguien detrás de mí. Shane. Oí sus pasos y apareció a mi lado, sonriendome. Yo me quedé mirandolo, para luego continuar andando.
Lo que me faltaba. Pensé mientras andaba junto a él.

***
Woooolaaasss bueno po sí, aquí esta. El ansiado capítulo (¿ansiado?). Bueno pueees estoy intentando buscarle tiempo al blog pero bueno, como veis, no con mucho éxito >.<
Aunque ya apenas tendrán significado estas palabras os vuelvo a pedir perdonees y deseo que os haya gustado este capi :P
Muchos besis, y comentad ñ.ñ




Con sangre, lágrimas y tinta.
Pandora.

2 comentarios:

  1. UEUEUEUEUEEUEUE tantos días esperando y porfin aquiii esta!! jajajajajaja ha superado todas mis espectativas, ahora esperar con ansias al proximo.
    Eres la mejoor! <3

    ResponderEliminar
  2. UEUEUEUEUEUEEUEUEUEU porfin tantos dias esperando el capitulo y aqui esta!!!!! Ha superado todas mis espectativas!
    Eres la mejor! <3

    PD: ahora a esperar con ansias el siguiente cap.

    ResponderEliminar