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Tinta

Y con mi pluma rasgo el papel, la tinta fluye y mis palabras hieren.

jueves, 9 de mayo de 2013

Apaisement 6; ¿Olvidar o sufrir?



Morgan.

La vi doblar la esquina, viniendo andando hacia la puerta de su casa, donde yo la esperaba. Iba mirando al suelo, como siempre, pero cuando levantó la cabeza y me vio apretó los labios en una fina linea. Se ve que no le gustó que le hubiese esperado.

- Hola... - dijo con una fina voz.
- Hola - le respondí-. ¿Qué es lo que ha pasado hoy en el parque?
Ella suspiró y vino a sentarse a mi lado en los escalones de la entrada.
- ¿Dónde está Angela?
- Está dentro, supongo que ya se habrá acostado. Llevo esperándote desde hace un rato.
- ¿Mi madre ha preguntado algo? - dijo, controlando la voz.
- Sí, me a preguntado que dónde estabas.
- ¿Y qué le has dicho? - me preguntó con un hilo de voz.
- Que te habías caído y habías ido a urgencias. 
Ella asintió lentamente con la cabeza.
- Gracias, Morgan.
Yo me levanté, sacudiéndome los pantalones.
- No me has contestado a la pregunta.
Chasqueó la lengua, molesta.
- La tocó y le habló mal de mi familia. A una cría de 7 años. No sé cómo se atrevió. Angela ya tiene suficientes problemas como para que él se los recuerde. Simplemente tomé la justicia por mi mano. 
Gruñí por lo bajo, yo tampoco necesitaba recordarle que lo que había hecho también había estado muy mal.
- Me voy - anuncié y le levanté el mentón para mirar su labio hinchado -. Llámame, ¿vale?
Volvió a asentir, se levantó y entró por la puerta de su casa.


A la mañana siguiente no fue al instituto, cosa que, a pesar de lo ocurrido ayer, me extrañó. Heaven no había venido por no encontrarse a Tail o a Ginna, era lo suficientemente valiente para plantarles cara, pero, ¿por qué no estaba aquí entonces? Cuando sonó la campana del descanso salí al patio. Ni rastro de ella. Tampoco me cogía el móvil. Al fondo del patio divisé a Shane, sentado solo encima de una mesa. Se le veía muy pensativo. Entonces recordé que él había acompañado a Heaven después de la pelea. ¿Había pasado algo? No iba a preguntarle a él, por supuesto, ya se lo diría a Heaven cuando lograra hablar con ella.
- ¿Pensando en tu princesa? - oí a mis espaldas, y acto seguido, Ginna se paraba a mi lado. Seguí mirando a Shane, sin dirigirle la mirada a Ginna.
- Sí, justo cuando la bruja ha hecho su aparición.
Ella gruñó molesta, y yo luché contra una sonrisa. En seguida se recompuso y volvió al ataque.
- Es una pena que tú no seas su príncipe. ¿Sigues sin saber lo que pasó anoche?
- Claro. Que una chica pegó a tu novio por canalla. ¿No estás celosa? ¿No prefieres que tu novio te azote solo a ti?
Volvió a gruñir.
- Lo que haga Tail no me importa. Y no es a eso a lo que me refiero.
Por primera vez, la miré a la cara. Hoy iba mucho más al natural que otros días, pero seguía siendo demasiado artificial.
- ¿Entonces? - la curiosidad me pudo.
- ¿Eres idiota? ¿No te das cuenta de las cosas? Ayer pasó algo entre Heaven y Shane.
Sí que me había pensado algo así, pero me dolía mucho reconocerlo. Ginna bajó la voz cuando siguió hablando.
- Heaven te va a hacer sufrir, Morgan. Y eso no te lo mereces. Sé que tienes una idea equivocada de mí. Pero yo puedo ayudarte...
Se acercó un poco más a mí, y para mi sorpresa, no me alejé.
- Si me das una oportunidad, puedo ayudarte a olvidarla - hablaba despacio y lentamente, como si estuviera recitando un hechizo -. Esta noche hay una fiesta. Aquí te dejo mi número. Llámame.
Deslizó un papel en mi bolsillo y se fue. Cuando me quedé solo mi teléfono sonó. Lo dejé sonar un poco y luego lo cogí. Reconocí el número.
- ¿Heaven? ¿Por qué no has venido? 
- Hola Morgan - su voz sonaba muy baja al otro lado de la línea, como si acabara de levantarse o no había dormido en toda la noche. - Lo siento, no me sentía... bien.
- Umm - murmuré. Algo en la manera en la que lo dijo me indicó que mentía en algo. - Heaven... ¿pasó algo más anoche que no me mencionaras?
Silencio. Mi pregunta le había sorprendido.
- No, no pasó nada más. Después de curarme volví a casa. Eso es todo.
La mentira me dolió más de lo que esperaba. Conocía a Heaven, y esa no era la verdad. Metí la mano en el bolsillo y saqué el número de Ginna. Me quedé mirándolo un segundo. Tal vez ella tenía razón. Tal vez era mejor que la olvidara.
- Entiendo - dije con un hilo de voz -. Tengo que dejarte, Heaven. Hablamos en otro momento.
Volvió a sonar sorprendida.
- Oh, está bien - dijo -. Adiós, Morgan.
- Adiós.
Y dicho esto, colgué.

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