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Tinta

Y con mi pluma rasgo el papel, la tinta fluye y mis palabras hieren.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Apaisement 7; sangre en mis muñecas.


Heaven.

La luz ya casi se había desvanecido entre las cortinas de la única ventana de mi habitación. Me asomé a ver como los últimos rayos escarlatas teñían la Ciudad de rojo, dándole una imagen sangrienta. Me estremecí ante esa idea. Había pasado todo el día metida en casa sin hacer nada. Nada. Había estado en una especie de trance. Pensando en ayer, en mi pelea con Tail, en cómo huí de Shane cuando él intentó besarme, en como me había colgado hoy Morgan el telefono. Sacudí la cabeza. Esto es demasiado, pensé. Cogí mi chaqueta y le lancé una mirada a mi reflejo para asegurarme si iba medianamente decente. Este me devolvió la mirada turbia de una alta muchacha de pelo rubio y enmarañado. Sus ojos estaban hundidos, con ojeras y su labio estaba morado. Suspiré y bajé las escaleras. 

- ¿Mamá? ¿Dónde estás? - pregunte cuando llegué a la cocina y no la vi. Vi entonces una nota en la encimera, escrita con la reconocible ortografía redonda de mi madre:

"Hemos ido a dar un paseo Michel y yo. Nos hemos llevado a Angela.
Hay pollo en la nevera, solo tienes que calentarlo.


Besos, mamá."
Suspiré y cogí el pollo en la nevera. Programé el tiempo de descongelamiento y me senté a esperar, apoyando la cabeza en la encimera. El granito estaba frío. Revisé mi móvil, una vez más. Nada, ni una llamada de Morgan. Ni de nadie. Ciertamente, me sentía muy sola en ese momento. Como me había sentido en mi antiguo instituto, cuando todo se torció. Me levanté, olvidando el pollo del horno, y comencé a subir las escaleras hacia mi habitación. Mientras, iba tarareando la canción favorita de mi padre, que siempre ponía a toda voz en el equipo de música del salón. Él bailaba delante de mí, y yo me reía. Se llamaba Cry y era de un cantante de jazz, llamado Ray Charles. Llegué a mi habitación, y luego a mi cuarto de baño. Encima de el mueble estantería, fuera de la vista de gente ajena, había una cajita negra. Subiéndome a una banqueta, la cogí. Antes de mudarme aquí, mi padre la vio. Dentro había cigarrillos y cerillas. Papá se enfado, pero también comprendió que el estrés que todo aquel asunto me hacía pasar tenía que liberarlo de alguna forma. Me hizo prometer que la dejaría allí, que la tiraría antes de subir al coche y marcharme. Pero nunca lo hice. No lo hice porque en mi interior sabía que algún día los necesitaría otra vez. Y no solo los cigarrillos. Levanté el falso fondo de la caja. Allí, relucientes y afiladas, me esperaban. Mis cuchillas. Me senté en el frío suelo, con la espalda pegada en la pared y me encendí un cigarro. Aspiré el humo, dejando que me llenase los pulmones. Cogí una cuchilla, quitándome la muñequera. Ahí estaba. Oscuras rayas surcaban mi muñeca. Recuerdos perpetuos de la tortura que había pasado, de lo mierda que me sentía y que solo podía acallar con el dolor físico.
- Hola, pequeñas. - susurré, mientras trazaba en mi piel otra línea. La sangre comenzó a brotar mientras el dolor me atravesaba. Suspiré, aquello me hacía sentir peor y mejor. Entre lágrimas y sangre, comencé a cantar de nuevo la canción de mi padre. Gotas escarlatas manchaban los azulejos y el aire se llenaba de humo de tabaco. Miré hacia arriba, hacia el espejo del baño y me observé. Tenía un aspecto horrible. Tan horrible como mi alma. Tan horrible como mi mente. 
- Estoy sola - susurré -. Me odio. Quiero morir. Socorro.
Un sollozo surcó mi pecho y la cuchilla se me resbaló de los dedos, tintineando en el suelo. Observé la sangre correr por mi antebrazo y comencé a reír. Qué idea más estúpida. 
¿Quién iba a poder salvarme de mí misma?
La risa se me heló en las venas cuando volví a alzar la mirada al espejo. En él se reflejaba la cara pálida y atónita de Morgan en el marco de la puerta, observandome. Me di la vuelta de golpe, poniéndome de pie y escondiendo el brazo detrás de mi espalda.
- ¿¡ES QUÉ TÚ NO SABES LLAMAR A LA PUERTA?! - le chillé. Silencioso, recorrió con su mirada el suelo, donde estaba el cigarro apagándose, la cuchilla ensangrentada, luego subió por mi cuerpo, deteniéndose en mi brazo escondido que goteaba y, finalmente, mis ojos. Corrió hacia mi y me agarro por los hombros, zarandeándome.
- ¿Qué diablos estás haciendo, Heaven? ¿¡CREES QUE ESTÁ BIEN JUGAR CON TU VIDA?!
Me zafé de él con una sacudida.
- ¡Vete! No quiero verte - dije, volviendo a llorar - ¡DÉJAME!
No dijo nada, se dirigió al botiquín que guardaba en la estantería y empezó a sacar vendas y gasas. Volvió a mí y me tendió la mano abierta.
- Enséñamelas. - ordenó.
Retrocediendo, negué con la cabeza.
- No - Me cogí la muñeca ensangrentada - Tú no tienes nada que ver con esto. Vete de mi casa.
Morgan siguió taladrando con la mirada. El tiempo se había parado en sus ojos color gris. La linea de su mandíbula estaba apretada, el ceño fruncido. Todo en sus facciones indicaba que sentía dolor por lo que estaba presenciando. Yo se lo causaba. En dos paso eliminó la distancia entre nosotros y me cogió la muñeca. Limpió la sangre con una venda y se me quedó mirando.
- No tienes nada que ver con esto. Déjame. Yo... - dije, hipando entre lágrimas - yo quiero morir. Sólo causo dolor. No merezco a nada ni nadie. Vete. No te involucres nada más.
Como respuesta Morgan se llevó a los labios mi muñeca y besó las heridas abiertas. Tiró de mí hacia él y me abrazó, poniendo su barbilla sobre mi cabeza.
- No voy a dejar que te destruyas. - dijo, con un tono tolerante de enfado que me hizo temblar.
Hundí mi cara en su pecho, mientras lloraba desconsolada. Envolví mis brazos alrededor de su torso.
Como si Morgan fuese el único cabo al que podía sujetarme para no caer. De hecho, así lo pensaba. Entonces, la imagen de Shane cruzó mi cabeza. Estaba perdida en mí misma. 

2 comentarios:

  1. hola Pandora!!! Por fin capitulo nuevo!!! siendo sincera hacia tanto tiempo que no publicabas la novela que me la tuve que leer completa de nuevo, siendo sincera no me recordaba de la mitad de las cosas, pero me alegro que hayas vuelto :)
    Con respecto al capitulo, me gusto mucho pero me da rabia por todo lo que ha tenido que pasar Heaven, me gustaria adentrarme a la novela agarrar a la mama por los cabellos y darle una gran charla de como se trata a una hija y cual es el papel de una mama y luego ser amiga de
    Heaven y por lo menos ayudarla un poquito con tantos problemas que tiene que soportar ella sola. Y mi novio seria Morgan XD jaja nah, se que no va a pasar pero siempre me hago la idea de que pasaria en una novela si yo estuviera alli :P
    No se si Morgan acepto la propuesta de Ginna pero si lo hizo, arg! esa Ginna no me agrada >.<
    Y bueno, quiero que sepas Pandora que no estas sola siempre estare aqui comentando (no se porque lo digo, solo me salio jeje >//<)
    Como has estado estas navidades? Algo nuevo ha pasado??
    Cuidate mucho ♥ Besos!!
    Melodie-

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    1. Ah, querida Melodie, te echaba de menos. No has tardado ni un día en comentar, eh! jajajajaja
      Muchas gracias por estar ahí siempre, la verdad es que me haces mucho.
      Sobre Morgan... e.e tú sigue pendiente a los capítulos que cuelgue! muahahahaha
      Gracias por comentar, muchos besos!

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